miércoles, 30 de junio de 2010

La Vanguardia 20 junio 1984, página 32

Esclarecido un homicidio, archivado como accidente de tráfico hace dos años

Un crimen cometido hace dos años en tuna masía del término municipal de Sitges,
y que había quedado impune bajo la apariencia de un accidente de tráfico, ha sido es-
clarecido por la policía de I’Hospitalet de Llobregat gracias a la confesión de uno
de los implicados, Vicente Ruiz, de 27 años de edad.

Tres personas han sido detenidas en relación con los hechos.

La avaricia y una relación sentimental fueron los móviles de los hechos que comien-
zan cuando la víctima, Claudio Martínez Carracedo, nacido en Castrocontrigo, León, de 46 años de edad, emigrado a Barcelona y trabajador de la SEAT se ve afectado por un expediente de regulación de empleo por el que recibe. casi dos millones de pesetas.

Claudio propone a dos vecinos de su barrio en l’Hospitalet el montar una exIotación ganadera de cabras. Ellos aceptan. Claudio pone el dinero con el que compran
300 cabras, Manuel Rodríguez Sabariego, de 47 años y natural de Priego de Cordoba, compra otros 23 animales y Vicente Ruiz Alonso con su padre Rafael Ruiz Muñoz,
de 57 años de edad y natural de Cañas, Granada, aportan a la sociedad unos prados en el término municipal de Siges. junto a la masía abandonada conocida como “La
Pleta”.

Manuel Rodríguez, según Vicente Ruiz, mantenía relaciones íntimas con la mujer
de Claudio por lo que aquél les propuso deshacerse de él y así apoderarse de su parte, la mayor. en el negocio.

Una juerga flamenca

Sobre las cinco y media de la tarde del 26 de junio de 1982 los tres socios se dirigen
a la masía “La Pleta” donde se hallaba ya Claudio, quien había viajado en su coche.

Allí se entabla una discusión y uno de los detenidos, Manuel Rodríguez según Vicente Ruiz, asesta un terrible golpe con un martillo en la cabeza de Claudio produciéndole la muerte.

Los homicidas ocultan seguidamente el coche y el cadáver en las inmediaciones
de la masía y tras apoderarse de la cartera de la víctima, con 4.500 pesetas, y los 
carnets de identidad del muerto y de su esposa, se dirigen a un tablao flamenco de Castelldefels donde se quedan bebiendo hasta altas horas de la madrugada.

A las tres de la mañana deciden volver hasta el lugar del crimen, introducen el cadáver de Claudio en el coche en punto muerto y sin las llaves en el contacto, y lo arrojan por un barranco. El vehículo cae a lo largo de 180 metros hasta el fondo del barranco, pero el cuerpo salta bastantes metros antes quedando tendido sobre unas rocas. 

Manuel Rodríguez promete a los Ruiz un millón de pesetas por su silencio.

La mañana del día 7 de julio, unos excursionistas se hallan en los alrededores de
la masía, donde también están los tres homicidas. Aprovechando la coyuntura éstos
empiezan a gritar diciendo que han descubierto un coche accidentado, por lo que
los jóvenes se prestan a descender hasta el fondo del barranco. Allí hallan el cadáver
de Claudio en avanzado estado de descomposición. y el vehículo unos ochenta me
tros más abajo.

La Guardia Civil, pese a las sospechas de la familia de Claudio que llega desde León
para enterrarle, concluye las diligencias como si la muerte se hubiera producido a con-
secuencia de un accidente de tráfico.

 Manuel Rodríguez prosigue sus relaciones con la esposa del fallecido y la explotación ganadera queda prácticamente en sus manos.

Sin embargo, el millón de pesetas que había prometido a los Ruiz nunca fue entrega
do.

Dos años más tarde, el 7 de julio pasado, un hombre, Vicente Ruiz, llamó a la comi-
saría de l’I-lospitalet de Llobregat y dijo que quería con fesar varios delitos.

Seguidamente los otros dos implicados fueron detenidos y confesaron sus participa-
ción en el hecho siendo puestos a disposición del juzgado de Vilanova i la Geltrú.

La mujer de la víctima ha quedado en libertad al no poderese demostrar su partici
pación en ningún grado del crimen.

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